A veces

A veces me da por intentar recordar tu olor y cierro los ojos. Centrándome en mi olfato presiono fuerte mis párpados (tanto que se montan), pero entonces siento que si aprieto más se me van a escurrir los ojos para dentro, y que ya nunca podré ver más que mis propias entrañas. Y ahí es cuando pienso que quizás sea lo que siempre me ha hecho falta, que igual todo es cuestión de dejarlos caer y empezar a preocuparme menos por lo que hay ahí afuera.

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