El túnel

Hace años me dijeron que aguantando la respiración al pasar bajo un túnel podía pedir un deseo. Desde entonces creo que no he pasado por un solo túnel sin cumplir este ritual, y los deseos han sido muy variados, pero siempre factibles. El caso es que no se me ha cumplido ni uno, y estoy empezando a cansarme. El colmo de este asunto llegó hace unos días, cuando en el momento exacto (y esto es verídico, lo juro por la cobertura de mi móvil) en el que estaba reteniendo el aire en los pulmones y recitando mentalmente mi deseo, recibí un WhatsApp que lo fulminó por completo. Así que ya no sé si debería volver a arriesgarme.