El instante

Una no es mucho de multitudes, y ahora que el virus de la navidad ha estallado y ha empezado la fiesta de las tarjetas de crédito, el centro de la ciudad se vuelve imposible. Y en días así me pasa que cuando estoy esperando en un paso de cebra, miro al frente y veo al ejército adversario preparándose para la batalla. Y cuando la luz verde ilumina el asfalto, empieza el baile de miradas y me pregunto “¿quién dejará pasar a quién?”. Y por si os lo estabais preguntando, ya os adelanto que siempre soy yo la que sale perdiendo.

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